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lunes, 23 de noviembre de 2015

Si tu vagina pudiera hablar... (Por Grace Payge)

Intégrate a nuestro grupo "Lunas, toallas de tela y copas" donde nos reunimos miles de mujeres para compartir información clara, objetiva y actualizada sobre la menstruación y la salud sexual y reproductiva, así como reflexiones, inquietudes y experiencias relacionadas con el ser y tener cuerpo de mujer.

¿Si tu vagina pudiera hablar, qué es lo que diría? ¿Diría "Estoy cansada, adolorida, me siento abandonada?" Gritaría con dolor, "¿Por qué te doy vergüenza, por qué no me amas, por qué no quieres que nadie me vea, por qué estás tan avergonzada de mí?"

Diría "Haz que esto se detenga" ¿Por qué me lastima? ¿Por qué no estás orgullosa de mí? ¿Por qué me castigas? ¿Por qué no me cuidas como el resto de tu cuerpo? ¿Diría, "Por qué me haces daño"? Diría, "¿No confías en él. Él me lastima, ¿por qué lo dejas entrar?"

Diría "Soy la parte más sagrada más femenina que da vida, ¿por qué no me incluyes en tu existencia?"

El vaginismo es diagnosticado como una "respuesta completamente involuntaria del suelo pélvico" y se ha dicho que "la mujer no tiene ningún control sobre estas acciones" y que es "algo que ella siempre ha tenido." Qué declaración tan increíblemente desempoderadora para una mujer que sólo se desconecta más de ella y termina sintiéndose desesperanzada. Los dilatadores vaginales y lubricantes son entregados a mujeres junto con la idea de que se trata de una respuesta "muscular" a nada en particular. Se les llama "frígidas" y "no responsivas" y terminan sintiéndose atemorizadas y confundidas. Yo no creo que sea involuntario, creo que hay una razón y un mensaje que nos llama a sanar.

Una vez asistí a una mujer que había estado casada por 3 años. Se encontraba en sus 30's y su pareja era su amor desde la infancia. No había tenido ningún "problema" sexual previo al matrimonio, pero en cuanto tuvo un anillo en su dedo, se cerró allá abajo. Años de terapias regulares y una concentración constante en la "penetración" la dejaron sintiéndose perdida. El enfoque parecía estarle ayudando a abrirse sexualmente, pero no la pregunta de un millón de dólares: ¿Qué te está tratando de decir tu vagina?"

Después de crear un espacio sagrado y de gentilmente invitar esta pregunta, su sabiduría innata vino al frente. Admitió que su amor de la infancia la había cuidado durante una enfermedad seria que había padecido al prinicipio de sus 20's y que aunque lo amaba, se había casado con este hombre movida por un sentimiento de culpa. Su vagina comprendía esta profunda traición y traía al descubierto sus secretos. Por ello, las sesiones de masajes de 3 horas con su esposo y las cubetas de lubricante no ayudaban a atender el problema primario. Estas herramientas pueden ayudar una vez que se ha hecho consciente el proceso de la trauma y esto empieza a sanar. Sin embargo, forzar a tu vagina a "abrirse" no debe ser la meta. "Ella" abrirá cuando se sienta segura, cuidada y cuando seas honesta. Esta mujer en particular se divorció de su esposo y volvió a casarse con el hombre con el que se había enamorado en su lugar de trabajo. Su vida sexual y su placer resurgieron, sin necesidad de ningún lubricante. Se había casado con su segundo esposo por amor, placer y gusto, y no por culpa.

La vagina recuerda milenios de abuso de poder, dolor, sufrimiento. Ha sido receptora de violencia, dominación y control durante miles de años. Las mujeres todavía sienten este dolor, por nuestras hermanas, madres e hijas que existieron antes. ¿Realmente sorprende a alguien que no se abra?

Tu vagina (yoni) es dadora de vida, con el útero, creadores de vida. No hay pena, ni vergüenza, no existe la "suciedad". Libera todo el dolor entretejido en la base de la creación y aléjate firmemente de quienes no respetan sus regalos. Aléjate con firmeza y determinación de los hombres que no conocen lo sagrado de su existencia. Muévete hacia los guerreros conscientes que esperan en todas partes amar y atesorarla. Es así como sanamos.

Comencemos por escuchar su sabiduría innata. Con buen gusto, respetuosa, apropiada y sagradamente.

Sintámonos conectad@s con ella, con sus olas, con lo que libera (la menstruación), con su recreación, su dolor, su habilidad, su placer y su poder.

(Texto de Grace Payge ; Traducción de Helecho Verde)

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